martes, 27 de octubre de 2009



Cómplices de una fantasía

Te vas...
Lo respiro en el aire,
que nunca trajo tu perfume;
Lo sienten mis ganas,
que ya no te sienten.

Te marchas...
Y en tu huida desesperada
arrastras mis sueños,
mis deseos, mi sed de tu amor.

Es que tal vez,
para no dejarte solo
todo se va contigo.

Mientras...
aquí, mirando el vacío,
saboreando los besos que no pude probar,
incorporo tu recuerdo
a mi larga colección de ausencias.

Al darte la despedida, comprendo...

Fuimos felices habitantes
de un espacio irreal;
cómplices sumisos de una fantasía
que, como tantas otras,
quedó atrapada
en las pegajosas telarañas
de la realidad.

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